sábado, 10 de octubre de 2009

21:43

Escribo en mi electricbook, mi electricbook es una maravilla, salvo por la puta mierda de windows vista que tarda un año y medio en cargar y no deja de anunciarte mediante mensajitos que saltan en la parte inferior derecha de la pantalla chorradas como que el ordenador no está totalmente protegido o que hay actualizaciones disponibles para descargar o que si quieres que no sé qué programa de mierda se ejecute automáticamente o que alguien te la coma mientras esperas a que esta jodida mierda de sistema operativo funcione, joder, sueño con el día en que instale MacOx en esta cosita plateada y velocípeda. Estoy en el tren Alvia Madrid-Alicante. Son las 16:22 h. Llegaré a Alicante a las 20:00 h. Hace calor. Escucho en mi iPod la Pasión según San Juán, que no es tan buena como la de San Mateo pero también mola. Hay una chica rubia sentada a mi lado pero no es mi tipo, mala suerte, aunque mejor esto que la monja que me tocó una vez, el que está sentado detrás huele mal. He estado en Madrid unas horas, poco más de 24, he ido a una cena con la vieja guardia, ha estado bien. No me he quedado más tiempo porque por alguna razón que tampoco entiendo del todo, tengo ganas de volver a Alicante, sentarme en mi sofá azul, poner algo de música, abrir dos o tres balcones, estar tranquilo, ver a gente, ahora hay gente en Alicante a la que me apetece ver, en Madrid ya no hay tanta gente visible, la vida evoluciona y te sorprende. Hace mucho calor. En breve iré a la cafetería a por una Coca Cola Light y una sonrisa y un vasito con hielos y una rodaja de limón. El tren es un buen medio de transporte, salvo por la gente que se sienta detrás y huele como un paño de cocina usado. Esto lo colgaré en mi blog cuando llegué a Alicante. Cuando llegue u me quede medio en bolas en el salón con la música bién alta y tal vez con una peli a punto de empezar. Tengo muchas cosas que contar, pero pocas ganas, el tren se mueve y como las teclas no son demasiado grandes y mis dedos no son muy pequeños que digamos pues no es fácil escribir con la velocidad que esta maquinita pide y ruega. He arrancado la pegatina de windows vista que había al lado de las teclas, que jodan a windows y sus putas ventanas tocahuevos. Muchas cosas que contar. ñía al lado de las teclas, que jodan a windows y sus putas ventanas tocahuevos. Muchas cosas que contar. El poema TODAVÍA NO lo escribí de pronto, sin querer, estaba viendo una película que ya había visto 7 veces con Mili y de pronto necesité abrir el portátil y teclear algo, seguí viendo la peli y seguí tecleando, no sabía muy bien qué quería escribir, sólo sabía que tendría ritmo, era prosa, pero me sonaba bien, no no no y no, quería negar algo, como una introducción a otro poema más profundo, luego me quedé dormido y a la mañana siguiente sabía de algún modo que tenía que concluir eso que escribí por la noche y cuando me puse vi que la prosa realmente era verso y el poema estaba prácticamente medido y apenas tenía que tocar nada para que nacieran endecasílabos. Así pues, ajusté un poco las tuercas, conté algunas sílabas, añadí algunos versos y listo. Poema escrito gracias a la magia de la tele que de pronto me libera del peso de escribir bien, escribir con la tele encendida es un modo de quitarle peso a la escritura, la tele consigue que jugar a eso de escribir sea mucho más sencillo, la tele quita el miedo, la tele pone tu cuerpo en su sitio. Tengo que empezar a escribir el tercer libro. Mi tercer libro, cuando el segundo tampoco ha sido publicado pero según el editor lo será en un año más o menos. Estoy esperando impaciente que me llegue el contrato ya firmado por correo ordinario. Hasta que no llegue, hasta que no lo tenga en mi mano, hasta que yo no estampe mi firma y lo devuelva, no me lo creeré del todo. De todos modos, hasta donde sé, mi nuevo editor (olvidemos Point de Lunettes) es un hombre de palabra. Para el que aun no lo sepa, estoy hablando de HUACANAMO, donde publica Roger Wolfe, Karmelo Iribarren, Leopoldo María Panero, Ben Clark, Ricardo Moreno Mira, y, si todo sigue su curso, un servidor. Estar en el mismo catálogo que Roger será todo un honor. El tercer libro será de prosa, serán como pequeños relatos, con una serie de personajes peculiares. Me duele la cabeza. Voy a la cafetería.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Tú llegaste y yo me he ido ya...Por primera vez y de manera inaudita, me sorprendo a mí misma valorando la calma de una antaño muerta Alicante, a la que siento ahora como un niño que se despereza de entre sus cenizas aún calientes....total, 70 años no es nada si hablamos de ciudades heridas.
He sentido pereza de gran ciudad nada más poner el pie en el andén de Atocha. Caras lánguidas que ennegrecen la noche a las diez treinta.
Alicante calma, calles de nadie, ausencia de gente, plenitud de nada :))

Bso

Mili

J dijo...

te mereces el Güinous vista por los elementos gigantes vivos de jardinería.



PD:(el plantón).

Danilo T. Brown dijo...

MILI!!!

J. Jooooooooo hay cosas contra las que uno no puede luchar.

Aluchense dijo...

Yo tambien estoy deseando regresar en cuanto piso la M30 y sus comprensivos radares. En cuanto avisto uno de esos cultivados y candorosos guardias de tráfico, en cuanto asoman sus barrios de pisillos viles, ruines y milloneticos o en cuanto me precipito por una zanja que pretende soterrar la Casa de Campo. Vuelvo a mi humilde pueblo y me recibe el sol, el mar milenario de huestes y las montañas verdes.