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martes, 26 de agosto de 2008

A CORTÁZAR LE DIERON NOCILLA

Tengo sueño. Anoche me acosté tarde porque me quedé viendo Noches Blancas, el programa de Sánchez Dragó. Iba de literatura e internet, o literatura y blogs. Literablog. Literapost. Fueron al programa Alberto Olmos (este es su blog y este también es suyo), Montero Glez (también tiene blog), dos chavales que habían escrito una novela titulada "Hotel postmoderno", y dos personas más cuyo nombre y obras paso de buscar porque no son relevantes para lo que quiero decir. Tampoco creo que lo que llevo escrito, dicho, o lo que voy a escribir a continuación, sea relevante, así que no sé qué coño haces leyendo, a lo mejor estás aburrido (aburrida) y no tienes nada mejor que hacer, a mí a veces me pasa, tranquilo (tranquila), a mí me da por leer mierdas de blogs cuando no sé qué hacer con mi vida, me toco, abro una cuenta en Twitter, abro una cuenta en Facebook, me compro un MacBook Air (jeje), me compro una Playstation 3, me compro libros que siempre dejo a medias, escribo en mi blog lo primero que se me ocurre sin pensar. Escribo esto. Escribo que anoche vi el programa de Sánchez Dragó y hoy llevo todo el día bostezando y dando cabezadas en cualquier lugar. Como era inevitable en el programa salió a relucir la famosa Nocilla. Nocilla Dream, Nocilla Experience, Nocilla y su puta madre... Montero Glez, que me cae bien y escribe con estilo (creo que es con lo único que escribe) se cagó en la Nocilla y en su autor, que si eso no era escribir, que menuda gilipollez de libro, que si lo realmente provocador era escribir a lo siglo diecinueve y no a base de cagarros repartidos en capitulitos de mierda... Bueno, no lo dijo con estas palabras pero casi. Había opiniones contrastadas, el señor Olmos (a quien vi el otro día en el Pepe Botella), con buen criterio, defendió lo que Nocilla Dream tiene de defendible, y es que, sin justificar su tremendo éxito, Nocilla Dream no es un mal libro, está bien escrito y tiene historias interesantes, logradas. Claro que salió a relucir Cortázar, y le metieron cera también, joder, no sé qué tienen los escritores que cuando se juntan tres o cuatro no dejan títere con cabeza, que Rayuela huele a rancio, que se ha quedado desfasado... ¡mis cojones sí se han quedado desfasados! Rayuela hizo lo que ahora hace la Nocilla, Hotel Postmoderno o mi último libro (que nadie ha publicado) y lo hizo mejor. Yo nunca me he acabado Rayuela. Es imposible acabarse un libro inabarcable, un libro que no se agota, que siempre está ahí para que lo abras por la página que quieras y digas, qué cabrón Cortázar, qué hijoputa, míralo como escribe, todo está ahí, está Dante, está San Juan de la Cruz, está Baudelaire, está el café con leche que me tomo por las mañanas, la tostada de aceite con tomate que también me tomo por las mañanas. Pues resulta que en ese programa había gente que pensaba que en internet no se escribe un pijo, que lo único válido es lo que se imprime en papel y se encuaderna y lleva un ISBN y luego no lee ni Cristo, claro, porque el 99% de los libros que llegan a mi librería sólo los tocamos los libreros para colocarlos en grandes pilas encima de las mesas de novedades. Menos mal que tenemos señora de la limpieza que de vez en cuando les quita el polvo. Lógicamente, a los dos meses (o menos) tal cual colocaste la pila de libros la coges y la devuelves y te quedas con un ejemplar por si acaso que colocas por orden alfabético en la estantería. Por eso no creo en la literatura. Porque mucho de lo que se publica, mucho de lo que pasa por esos filtros que son los editores, es una jodida mierda, renglones que no dicen nada, tramas estúpidas, diálogos forzados, portadas horteras, libros que sólo compran sus propios autores para regalarlos y para decirnos que qué pasa con su libro, que dónde está, que se lo pida coño, que es un libro muy bueno y se va a vender seguro. Un infierno. En internet se escribe muy bien, en los blogs hay cosas muy buenas. Decía Sánchez Dragó que no, que prácticamente todo lo que se escribe en internet es ínfimo, literatura de cuarta categoría, que no hay nadie que haga de filtro, pero se equivoca, el filtro somos nosotros, soy yo. Yo leo lo que me place y a quien me place y si no me gusta pues a otra cosa, no me compro un blog y luego voy a devolverlo porque no me convence, no, nadie me obliga a leer, hay gente que escribe sólo por desahogo, para contarnos un viaje, para hablar de política o lo que sea. También hay gente con clara intención literaria, algunos buenos blogs, como ese del ojo izquierdo, que es una maravilla, la leche, lo mejor del mundo, probablemente el mejor blog de todo internet, y otros que sólo son chorradas escritas por un flipado que se cree interesante y que no nos llevan a ninguna parte. Blogs como este, vamos, donde los post no tratan de nada en concreto, empiezan con un tema y se pierden en gilipolleces. Qué vamos a hacerle, me gustan las gilipolleces. Por eso procuro no perderme ningún programa de Sánchez Dragó.