martes 3 de noviembre de 2009

Instrucciones para improvisar una carta de amor

Ahora. Escucha el último disco de Fran Ferdinand, a ser posible esa canción donde entiendes algunas palabras en inglés (stupid things, Katherine kiss me, etc), ponte nervioso, ponte nervioso y escribe rápido, sabes que tiene que gustarle, que cuando lo lea debe pensar que estás enamorado de ella, no pensarlo, no, no pensarlo ni racionalizarlo, ni hacerlo en forma de ecuación o de polígono, debe formar parte de su estructura, de su composición molecular, tu amor, las vibraciones que te llenan de incertidumbre cuando la ves bailar y grita, eso que son los electrones girando y yendo y viniendo y reventándolo todo de energía debajo de su falda, en piel, en manos, en vello sin depilar, en labios no mordidos todavía, o no dentro de poco, lo que sientes, lo que ella es, cierra la puerta y siéntate en el despacho, abre el Word, recuerda cómo huele, recuerda de pronto la forma de mordisco de su cuello, la forma de columpio, la forma de precipicio y parque de atracciones de su cuello y culo y pechos que quieres ingerir cada mañana en lugar de abrir una jodida caja de galletas. Y de pronto, digo, de pronto es todo tan de pronto porque todo ocurre así, de pronto, rápido, ipso facto, en un plis plas, ya, ya, ya, ya, justo ahora, just do it, en lo que canta un gallo, en un abrir y cerrar de ojos, y llega y no se va ni quiero que se vaya ni podrá decir adiós, adiós querida nunca, adiós jamás, un hasta luego, hasta las cinco y media, hasta que termines esa guardia en el colegio o hasta que yo cierre la tienda a las nueve y media de la noche y te espere en casa viendo la tele con tu hija. Amor, querida, amor, cielo, mi vida, amor, paraguas, café, maletas, bragas por el suelo, amor, sabor, olor y miedo amor tumbado y vertical y asomado a la terraza gritando buenos días amor levanta amor cierra las puertas de los baños amor soy Marte y Júpiter y soy amor y te quiero y no digo te quiero para que me entiendas, digo tijeras, digo pelusa entre los dedos de los pies, digo dolor de cabeza, varices, digo algo de grasa en la barriga y dientes no del todo blancos y digo miopía y astigmatismo y digo que no sé hablar inglés ni escribir todo lo que falta en la nevera, digo lavadora y secadora digo gracias digo gracias amor vive conmigo en mí sobre mí, vive y prométeme que no vamos a morirnos nunca. Joder.

Terminado de escribir a las 16:37 de ahora mismo

miércoles 21 de octubre de 2009

y no un pichón

me dijo Tere el otro día: ya era hora de que encontraras una mujer que te permita ser el hombre que realmente eres, y no un pichón. Y qué razón tiene la jodía. Y qué sabia es. Y qué cosas me dice. últimamente no actualizo esto, cierto, pero es que durante estos días, esta última semana, estoy muy ocupado viviendo, siendo hedonista y feliz. Cuando uno vive no escribe, o escribe poco, al menos, no tiene la necesidad de escribir porque lo que le realiza, al menos durante un principio, durante una dos tres semanas, durante un mes, dos meses, no está en la escritura, ni en el arte, está en el ser, está en lo natural, está en la vida en sí. Y digo una dos tres semanas, y digo un mes, dos meses, porque no es deseable que uno deje todo el arte, toda la necesidad de comunicar, de expresar, de ser eso que somos algunas tardes después de merendar, digo, que no está bien, no es deseable, que uno renuncie a su yo, por eso, al poco debemos ponernos a escarbar dentro de nosotros, otra vez, como siempre, aunque sustancialmente algo pueda haber cambiado, uno, de repente, ya no está solo, uno, de repente, ya no quiere estar de otra manera que adorando un rostro, una forma de reír, un olor concreto y característico, un olor que es como volver a estar en casa. y tengo sueño. y si mis padres leen esto, que no se preocupen y que se alegren por mí, porque uno es de pronto un hombre, y no un pichón.

lunes 12 de octubre de 2009

la pantera rosa

Lo que voy a escribir en LA SACARINA PRODUCE CÁNCER aun está por llegar. No me queda del todo claro. Hoy tengo poco que decir aquí. Pocas ganas, he agotado el lado derecho de mi cerebro a base de poesía y música, me exprimo, me excito, me agoto me agosto me deshago. Este sábado lo pasaremos bien, a las 19 horas tenemos una presentación-recital en la librería. Me gustaría que viniera mucha gente, me gustaría que la gente que viniera y luego se animara a salir y beber (yo sin alcohol, por desgracia, porque sin alcohol no se me suelta la lengua y tengo más vergüenza). No me da vergüenza agarrar un micro delante de 100 personas y decir gilipolleces, pero me da vergüenza todo lo que ocurre en las distancias cortas, cuando alguien puede acercar su mano a mi mano, coger de la mano a otra persona, a una amigo, a una amiga, es algo que me da vergüenza, incluso cogerle la mano a mi madre. Cosas raras. Pero no me da vergüenza decirte que el otro día me comí tal cosa, una cochinada, o salir en bolas al balcón, o comentar cómo fue para mí el último polvo, la intimidad, en mi caso, no tiene nada que ver con el sexo, la intimidad tiene que ver con mis ojos, mis ojos bien abiertos que no quieren mirar a nadie fijamente, mis manos, la piel de mi antebrazo, que si roza otra piel que me gusta me pone nervioso, no me gusta rozarme con otros cuerpos por los que no siento atracción carnal, porque me incomoda, me violenta. Dar un apretón de manos, un abrazo enorme, incluso un beso en los morros de una amigo/a me la trae al pairo, pero darle la mano a alguien, sentarme cerca de alguien y que se rocen nuestras piernas, nuestros brazos, es algo, para mí, muy íntimo, muy de darme vergüenza, de no querer que ocurra a no ser que tenga que ocurrir algo más dentro de poco. No me da vergüenza hablar de mi vergüenza, pero no me des la mano si no quieres enamorarte de mí, si no quieres que me enamore de ti. Enamorarse está infravalorado, se habla de follar, se folla, se comen penes, se tocan pechos, culos, se quitan faldas, calcetines, se cambian las sábanas, pero nadie se enamora, lo deja todo, lo tira todo, nadie te coge de la mano y te lleva al cine y te dice ya, te dice aquí, te dice llévame a casa, te dice, llámame, por favor, llámame y sonríe y mira este cielo lleno de estrellas, seamos cursis, seamos de color rosa, dejémonos de guarradas y dejémonos de parecer algo más, de querer ser eso que no podemos ser aunque nos duela, dejemos que nos duela, dejemos que se nos pise un poco, no pasa nada, yo estoy aquí, sigo escribiendo, sigo levantándome temprano y follando, si es que hay que follar, con mujeres casadas. Qué más da, hagamos cualquier cosa que se nos ocurra pero, por favor, no me toques, no me roces con tu piel, permíteme mirar un rato hacia otro lado mientras te digo gracias y que te quiero y esas cosas.

domingo 11 de octubre de 2009

PROYECTO 25: mi tercer libro

El poeta es la esfinge, el poeta es el holograma, el poeta es el hacedor de los sandwiches de atún con mayonesa para merendar a media tarde.

Mi proyecto. Me siento en una silla de madera, mantengo recta la espalda, escucho Hercules and Love Affair para no escuchar la calle. Después de CONFESIONES DE UN SOLTERO AUTOPOÉTICO y de ALGUIEN QUE SEA YO (de próxima publicación) me propongo escribir algo que no es poesía, mejor, que no es poema, algo de prosa que diga y que cuente y que relate. Tengo que releer EL ARCO Y LA LIRA, tengo que releer LAS COSAS, releer UN HOMBRE QUE DUERME, tengo que acotar, tengo que pensar, meditar y escribir primero qué es la poesía, qué significado tiene para mí, poner por escrito lo que cuento en LA PELUSA EN EL CRISTAL (buen título para otro libro) una vez al mes en distintas bibliotecas de Alicante. En mi proyecto, que llamaré a partir de ahora… NÚMERO 25 (en homenaje a la sinfonía nº 25 de Mozart que he tenido que poner porque no hay quien escriba escuchando al Hércules ese de los cojones), en mi proyecto, digo, rescataré algunos textos donde aparece Pauline (Beatrice, la Maga, el logos, incipit la vita nuova), donde aparece Michelle Djerzinski (el coleóptero apasionado de los domingos), donde aparece Edgar Quinet (el niño que vive en una nube de hidrocarburos), donde aparecerá mi ojo izquierdo Danilo T. Brown y donde hablaré de mi poética y de mi vida y de la gente que conozco, Sr. Kander, Sr. Lunes y lo que vaya dictándome la vida y mi mala cabeza. No una novela, eso queda claro, NÚMERO 25 no será nada, seré yo, será mi mente, a lo mejor se parece a algo de lo que escribe TAVARES, a algo de lo que escribe ROGER WOLFE, a lo que escribo, por supuesto, yo, en estos diarios y en otros. Primero escribir sin parar, escribir cómo, en qué consiste mirar con el ojo izquierdo, releer a CORTÁZAR, la necesidad de la costumbre, de lamerlo todo cada día hasta que la costumbre, de hacer las cosas sin mirar y sin darnos ni un minuto para, de no levantar la cabeza porque ya sabemos lo que, escribir, escriturar, tomar nota, levantar acta, apuntalar los metros cuadrados en que consiste el mundo, luego volver a escribirlo con ese ojo que tengo y que es marrón y que lo ve todo gris y que ve las mismas cosas que el derecho pero se fija, se cuestiona, se detiene, lame otra vez lo ya lamido, mira de nuevo lo ya mirado, el ojo que abrirá otra vez el mundo y yo que lo significaré y diré entonces esto y esto y aquí, el poema, la moneda, la cucharilla que tiembla, la pelusa en el cristal de las gafas, ese excremento que no vemos, esa suciedad de los cristales a la que nos acostumbramos, el tacto por ejemplo del calzoncillo o las bragas en nuestra piel que ya es más piel que nuestra piel mal depilada. Escribir cómo se conocen Edgar y Pauline, cómo se conocen Michelle y Edgar, qué hace el Sr. Kander (por ejemplo, elabora listas, el Sr. Kander lleva años elaborando un canon de escritores morbosos y siempre tiene la casa en obras, no puede hablar sin soltar de golpe el nombre de 20 ó 30 autores con sus títulos clave y preguntarte si los has leído y qué te parecen y tú qué sabrás si no tienes criterio, claro y al darse la vuelta ves que le asoma del bolsillo una espátula y tiene el pantalón lleno de polvo, yeso, cemento-cola, o aguaplas), todos se conocen, pero no hay trama, hay poesía, la clave estará no en el argumento, sino en mi forma de contar cada capítulo, cada cosa, esto será un poco como HISTORIA DE CRONOPIOS Y DE FAMAS, o como los SOMPATAS de Carlos Lapeña, pero no será igual, porque será mío, y será mejor. Delimitar el mundo y separar lo que es real de lo que no tiene importancia y una vez sepamos qué es eso que no tiene importancia, hacerlo durar y darle espacio, meterle líneas y capítulos, meterle metáforas a lo que me importa un pito y tirar y escribir y ver qué sale, y pasárselo uno bien. Sólo las gilipolleces son importantes, no las grandes cosas, no los eternos dramas, no la roca de Sísifo ni la carne es débil, sólo aquello que está sin estar, aquello de lo que nadie habla en las noticias, de esta monedita, este tapón azul de plástico, el crujir de la madera del parquet. 

CONTINUARÁ

ACTUALIZACIÓN.

Escribir cosas tal que:

vida cuántica 8

Las puertas están ahí, las panaderías, los pequeños restaurantes donde cocinan unos noséqué increíbles con salsa de roquefort y picatostes. Pauline me invita a comer esos noséqué en un restaurante que hay cerca de la Plaza de Santo Domingo. En cuanto nos sentamos me dice que ayer o antes de ayer, que vio a Cortázar comiendo tortellini justo en aquella mesa del fondo, y se pone muy seria y dice que sí, que de verdad, que era Cortázar, que estaba ahí, y que te lo juro, con barba y gafas de pasta negra y bebía cerveza y no paraba de fumar. Yo hago como que me río de ella y le digo que no, que jajaja, que venga hombre, no me lo trago, que eso es mentira y le hago una foto con el móvil antes de que pueda girar la cabeza o taparse la cara con las manos. No seas idiota, dice, de verdad, de verdad que era Cortázar, lo dice con la boca llena de queso y palitos de pan, estoy segura, puede que acabara de llegar de París o Buenos Aires o a lo mejor venía de enterrar un paraguas en el Jardín Botánico o de comprar discos de Johnny Cárter en la fnac y además traía los ojos tristes, no sé muy bien por qué, traía los ojos tristes y no dejaba de mirar hacia la puerta del servicio de señoras y llamaba todo el rato a un camarero por el nombre de Rocamadour, pero tu no me entiendes, claro, porque tú nunca has leído más allá del capítulo 7 y no sabes qué es un Mondrian o un Vierira da Silva y te da igual si aquí o allí o ahora, tú quieres pruebas ¿no? quieres algo definitivo y transparente, quieres una autopsia, meter los dedos, quieres que te diga que dos más dos son cuatro o que la distancia más corta entre dos puntos es, porque la gente como tú es la que siempre le pregunta al camarero los ingredientes de un plato antes de elegir o la que necesita todos los papeles encima de la mesa de su despacho a primera hora de la mañana o la que se queda en casa los domingos leyendo el periódico o planchando sábanas delante de la tele o cualquiera de esas cosas que se supone que uno hace poco antes de morir. 

escrito hace mucho tiempo

no es lugar para poetas

eso me han dicho hoy en un bareto, me despido porque estoy cansado y hace calor y hay mucho humo y me sueltan que claro, que no es lugar para poetas. y yo me pregunto, ¿qué lugar es ese? ¿el parnaso? ¿una casa perdida en la montaña rodeada de jardines y riachuelos y cervatillos y ardillitas? ¿las calles del Madrid de los Austrias? ¿un café de París? ¿un cementerio? un bar lleno de humo con la música que lo llena todo y alcohol y mujeres sudando y la nocturnidad de los cuerpos y los vasos rotos y cómo te llamas y dime algo y dos chupitos por favor no gracias yo no bebo. nada mejor para un poeta que cualquier lugar con poca luz y poco oxígeno, un poeta en la orilla del mar cuando se pone el sol ya no tiene nada que contar pero hay versos aun por descubrir en el borde con restos de saliva de las copas y en el rimel corrido de los ojos de una rubia y una rubia y una rubia una y mil veces que te da largas cuando intentas invitarla a ver una película en tu casa a tomar una cerveza cualquier día de la semana a ser dos uno más uno igual a dos y no pensar demasiado en el mes que viene que es mañana. un lugar para poetas es cualquier resquicio del mundo, es el hambre, es la mierda que hay en el cristal de las ventanas y que veo ahora mismo sentado donde estoy, es ese no ser nadie en cualquier bar a las 3 y pico de la noche porque a esa hora y con la música y con la gente moviendo los brazos la cabeza con la gente gritándote al oído nada de lo que has hecho en la vida tiene sentido porque sólo eres ojos nariz boca y un metro noventa de persona que no sabe bailar y lo importante aquí es bailar y ser guapete y decir blablablablablabla con cierta gracia y un poeta sabe lo que es esto y sabe lo que es mirarlo todo y sabe lo que es odiar que un tipo te ponga la mano en el hombro porque quiere pasar al otro extremo de la barra y que te empujen, sentirte un animal que dice hola que tal cómo te llamas y mueve la colita cuando la rubia le dice no te vayas pero tú te vas, porque no hay rubia ni poesía y no encuentras la palabra adecuada que rime con ridículo.

sábado 10 de octubre de 2009

y después

mientras espero a Sergio no puedo hacer otra cosa que teclear. No puedo leer, no quiero pensar en mi tercer libro, aunque es ya inminente que tengo que ponerme, no quiero tampoco terminar un poema que empecé hace algo más de un mes y que no he vuelto a leer. Estoy solo, no hay nadie en este piso, estoy solo hasta el martes. Hoy vamos a un concierto, no me apetece hablar mucho con nadie, pero m,e apetece ver rostros y sonrisas y que me reactiven, ahora resulta que me gusta Alicante porque es pequeño y comprensible y Madrid tiene demasiadas zonas oscuras y da miedo. Pero qué más da, para lo que me queda aquí. Me declaro oficialmente admirador radical de Georges Perec, este señor con gato negro al hombro y melena como la mía era un genio, era un escritor que pensó antes que yo en lo mismo que yo pienso, lo que él ha escrito es precisamente lo que yo quería escribir pero como ya lo ha escrito él pues me doy a otros vicios que no voy a enumerar porque ya ha venido Sergio y nos vamos a morir, con dos cojones. No sé por qué mierdas escribo esto, pero como Sergio no se calla la puta boca mientras intento terminar este escrito de mierda pues así me va, ale, que os den, como siempre.

21:43

Escribo en mi electricbook, mi electricbook es una maravilla, salvo por la puta mierda de windows vista que tarda un año y medio en cargar y no deja de anunciarte mediante mensajitos que saltan en la parte inferior derecha de la pantalla chorradas como que el ordenador no está totalmente protegido o que hay actualizaciones disponibles para descargar o que si quieres que no sé qué programa de mierda se ejecute automáticamente o que alguien te la coma mientras esperas a que esta jodida mierda de sistema operativo funcione, joder, sueño con el día en que instale MacOx en esta cosita plateada y velocípeda. Estoy en el tren Alvia Madrid-Alicante. Son las 16:22 h. Llegaré a Alicante a las 20:00 h. Hace calor. Escucho en mi iPod la Pasión según San Juán, que no es tan buena como la de San Mateo pero también mola. Hay una chica rubia sentada a mi lado pero no es mi tipo, mala suerte, aunque mejor esto que la monja que me tocó una vez, el que está sentado detrás huele mal. He estado en Madrid unas horas, poco más de 24, he ido a una cena con la vieja guardia, ha estado bien. No me he quedado más tiempo porque por alguna razón que tampoco entiendo del todo, tengo ganas de volver a Alicante, sentarme en mi sofá azul, poner algo de música, abrir dos o tres balcones, estar tranquilo, ver a gente, ahora hay gente en Alicante a la que me apetece ver, en Madrid ya no hay tanta gente visible, la vida evoluciona y te sorprende. Hace mucho calor. En breve iré a la cafetería a por una Coca Cola Light y una sonrisa y un vasito con hielos y una rodaja de limón. El tren es un buen medio de transporte, salvo por la gente que se sienta detrás y huele como un paño de cocina usado. Esto lo colgaré en mi blog cuando llegué a Alicante. Cuando llegue u me quede medio en bolas en el salón con la música bién alta y tal vez con una peli a punto de empezar. Tengo muchas cosas que contar, pero pocas ganas, el tren se mueve y como las teclas no son demasiado grandes y mis dedos no son muy pequeños que digamos pues no es fácil escribir con la velocidad que esta maquinita pide y ruega. He arrancado la pegatina de windows vista que había al lado de las teclas, que jodan a windows y sus putas ventanas tocahuevos. Muchas cosas que contar. ñía al lado de las teclas, que jodan a windows y sus putas ventanas tocahuevos. Muchas cosas que contar. El poema TODAVÍA NO lo escribí de pronto, sin querer, estaba viendo una película que ya había visto 7 veces con Mili y de pronto necesité abrir el portátil y teclear algo, seguí viendo la peli y seguí tecleando, no sabía muy bien qué quería escribir, sólo sabía que tendría ritmo, era prosa, pero me sonaba bien, no no no y no, quería negar algo, como una introducción a otro poema más profundo, luego me quedé dormido y a la mañana siguiente sabía de algún modo que tenía que concluir eso que escribí por la noche y cuando me puse vi que la prosa realmente era verso y el poema estaba prácticamente medido y apenas tenía que tocar nada para que nacieran endecasílabos. Así pues, ajusté un poco las tuercas, conté algunas sílabas, añadí algunos versos y listo. Poema escrito gracias a la magia de la tele que de pronto me libera del peso de escribir bien, escribir con la tele encendida es un modo de quitarle peso a la escritura, la tele consigue que jugar a eso de escribir sea mucho más sencillo, la tele quita el miedo, la tele pone tu cuerpo en su sitio. Tengo que empezar a escribir el tercer libro. Mi tercer libro, cuando el segundo tampoco ha sido publicado pero según el editor lo será en un año más o menos. Estoy esperando impaciente que me llegue el contrato ya firmado por correo ordinario. Hasta que no llegue, hasta que no lo tenga en mi mano, hasta que yo no estampe mi firma y lo devuelva, no me lo creeré del todo. De todos modos, hasta donde sé, mi nuevo editor (olvidemos Point de Lunettes) es un hombre de palabra. Para el que aun no lo sepa, estoy hablando de HUACANAMO, donde publica Roger Wolfe, Karmelo Iribarren, Leopoldo María Panero, Ben Clark, Ricardo Moreno Mira, y, si todo sigue su curso, un servidor. Estar en el mismo catálogo que Roger será todo un honor. El tercer libro será de prosa, serán como pequeños relatos, con una serie de personajes peculiares. Me duele la cabeza. Voy a la cafetería.