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martes, 9 de septiembre de 2008

"FRUTOS SEQUILLOS"

Cuando uno es imbécil y la camarera que pasa cerca de tu mesa está muy buena, cuando uno quiere ser amable y algo más y tiene sed y pide una segunda ronda de cervezas, cuando uno además es tímido o directamente gilipollas, pide para acompañar las cervezas unos "frutos sequillos". Uno, es decir, yo, quiere pedir frutos secos normales y corrientes, cacahuetes, quicos, galletitas saladas, pipas, pero va y dice "frutos sequillos" porque la camarera está cerca y está buena y viste de verde y no sonríe ni de coña y uno quiere parecer amable, ser amable, cercano, interesante y va y dice "¿me pone unos frutos sequillos?" Hay que joderse, menuda forma de pedir algo para picar. Esto me ocurrió ayer por la tarde en ese café de la plaza 2 de Mayo donde todo el mundo tiene Mac y lleva gafas negras de pasta y bebe sin apartar la vista de un libro o unos apuntes o la pantalla del ordenador. Yo no le quitaba ojo a la camarera y lo único que salía de mi boca eran frases como esa "¿me pone unos frutos sequillos?" la camarera guapa debió pensar que yo era gilipollas, que yo era un subnormal sin ordenador portátil y sin un libro o una libreta entre las manos, que intentaba ser simpático y resultar interesante pero todo mi interés se perdía en el aire tras la expresión "frutos sequillos". Me viene a a cabeza el nombre de Flanders, el vecinillo de los Simpsons. Nada es peor para ligar que intentar ser natural, para ligar lo que hay que hacer es nada, pasar, ir a lo tuyo, no decir, no mirar, coger tus cosas y marcharte, para ligar hay que hablar mucho con el otro, con el que no te interesa, con lo que tenemos detrás, pero nunca hay que pedir frutos sequillos. Con eso sólo consigues un plato de cacahuetes y una camarera que se parte el culo a tus espaldas.