martes, 15 de septiembre de 2009

espinete

Son las 7:12 de la mañana, me he despertado y ya no hay quién me duerma, así que, música clásica (requiems varios, sobre todo de Fauré) café (no debe ser bueno beber tanto café) y galletas de avena (¿…?). Me leo a mí mismo un rato. Mientras desayuno pienso en cosas. Ya no tengo tele en el piso de la playa de San Juan, anoche la dejé en la que a partir de esta misma tarde será mi nueva casa, y como no tengo tele, tengo más tiempo para pensar, y pensando y recordando (acabo de matar un mosquito de una palmada… cabrón) me acordaba del video que puse el otro día en mi casa, perdón, del dvd (ya van dos mosquitos… hijos de puta). Éramos 5 personas y puse, para echarnos unas risas, un dvd con grabaciones caseras de cuando yo era pequeño, ya lo había visto varias veces, pero había algo que no tenía muy presente, al menos, hasta ahora, mientras desayuno a las 7:12 de la mañana sin tele y escucho requiems varios, sobre todo de Fauré. Yo, era feliz. Estamos en la nochevieja del año 89, yo tengo unos 12 años, comemos cangrejo, bebemos Coca Cola, todo el mundo, toda la familia habla y sonríe y yo no dejo de hacer el gilipollas todo el rato, antes de la cena, durante la cena, después de la cena, mientras nos comemos las uvas, después de las uvas. Hago el gilipollas, me río del mundo, bailo, canto, repito ante la cámara, una y otra vez “pero digan lo que digan los pelos del culo abrigan”. Insisto, parezco feliz, parezco disfrutar de cada minuto, soy un niño de 12 años y no paro. Ya no me acordaba. Dicen el ser humano tiende a borrar los malos recuerdos, lo doloroso, lo horrible, que casi siempre se acuerda de lo bueno, cuando rompemos una relación y nos acordamos al cabo de un tiempo, no vemos más que cosas buenas, los besos, las primeras citas algunas tardes de invierno, los ramos de flores, las palabras de amor, los mensajes en el móvil, los correos electrónicos, me llamará, la llamaré, mamá qué feliz soy, las vacaciones planificadas, el redescubrimiento. Esto suele ser así, pero yo, cuando pienso en mi infancia, hay que joderse, sólo me acuerdo de cosas malas, todo puede resumirse en una palabra: MIEDO. Recuerdo que ese es el sentimiento predominante a mis 10, 11, 12 años. Y sin embargo, en el vídeo, veo a un niño que no parece tener miedo de nada, que vive intensamente igual que viven ahora mis dos sobrinos de 5 y 12 años. Algo no encaja. Si mi infancia fue feliz, ¿por qué sólo me acuerdo de lo malo? No voy a decir aquí qué era lo malo. También me acuerdo, ahora, que en primero de BUP, había algún profesor o profesora que alucinaba en colores con mi vitalidad, estaba todo el santo día con coñas, con ganas de hacer cosas, con una sonrisa que no me cabía en la cara, me lo dijeron, me acuerdo. En cierto modo creo que sigo así, pero algo se ha desgarrado con los años. A lo mejor, si leyera menos, si escribiera menos, si pensara menos, sería más feliz, menos enmimismado, menos temeroso de la ira de dios, de que el cielo caiga sobre nuestras cabezas. Mi vida, el recuerdo de mi vida, está plagado de hitos de terror, (terror entre comillas, mamá, no te eches las manos a la cabeza, que ya te estoy viendo) pasillos oscuros, ruidos por la noche, viajes a lo desconocido, gritos… (dios, qué trágico está quedando, ya he matado 3 mosquitos, esto es la guerra). El caso, después de este post melodramático, veo que este niño que soy tuvo momentos felices, muy felices, fui un niño alegre hasta la extenuación, la infancia era una fieshhhhta y yo me apuraba hasta el último cubata (es un decir). No lo sabía, no me acordaba, haciendo un esfuerzo, también veo muchas cosas buenas. He estado tantas veces a punto de morir… he escalado sin arneses, a puros huevos, por la pared vertical de una cantera, he descendido a casi 100 km/h en bicicleta por una cuesta casi vertical, he puesto el coche a 210 en un viaje a Barcelona con 24 años, me salí en una curva con 26, casi me parto la espalda con una ola gigante en no recuerdo qué playa, y el cuello montando en una moto acuática, cuando era pequeño mi madre evitó que me tirara por una ventana (ya estaba de pié en el alféizar) quería conocer a dios… no voy a seguir, uno ha vivido, uno ha sido feliz, uno puede que no haya montado en helicóptero ni haya hecho puenting ni haya montado en snowboard ni vaya a todos los festivales de música ni conozca cada novedad artísticoculturalhedonísticopolíticovital, pero amo lo que tengo, amo lo que soy, en lo que me he convertido, lo que deseo. Termino este post. He tenido un momento epifánico como al final del relato Los muertos de Joyce mientras desayuno sin la tele. Barrio Sésamo me enseñó grandes cosas. Pero es mejor comer galletas escuchando réquiems varios sobre todo de Fauré. Sólo me queda recoger unos 40 libros, 120 película y varias pilas de cds, la cadena de música, los utensilios de aseo, algunas camisetas y listo. Este piso quedará vacío, a la espera de otros cuerpos que lo llenen de polvo, migajas, restos de piel.

11 comentarios:

El literato morboso dijo...

Me reitero: ¿Para cuando una novela? Si es como ésto, me apunto a leerla, desde los borradores hasta las galeradas...

Odal Orto dijo...

Me lo has puesto a huevo, así que el bibliotecario informa:

CUENTOS SOBRE MIEDO EN LOS NIÑOS

 Alcántara, Ricardo y Gusti: Tento y el miedo. Zaragoza : Edelvives, 2001
 Allancé, Mireille d': Cuando tenía miedo de la oscuridad. Barcelona : Corimbo, 2002
 Blake, Stephanie: Bebé Abubé. Barcelona : Corimbo, 2008
 Browne, Anthony: Ramón preocupón. México : Fondo de Cultura Económica, 2006
 Brownjohn, Emma: Ya no tengo miedo : un libro para levantar y mirar. Barcelona : Beascoa, 2007
 Córdova, Isabel: Ada nunca tiene miedo. Madrid : SM, 1992
 Crowther, Kitty: ¡Scric scrac bibib blub! Barcelona : Corimbo, 2005
 Delaroche, Jack: ¡No tengo miedo de las sombras! Paris : Fleurus, 2002
 Emberly, Ed: ¡Fuera de aquí, horrible monstruo verde! Barcelona ; México : Océano, 2007
 Gomboli, Mario: ¡Abajo el miedo! : todo lo que debes saber para no tener miedo sin motivo. Madrid : Bruño, 2000
 Hole, Stian: La calle de Garmann. Madrid : Kókinos, 2009
 Ibarrola, Begoña: Un jarrón de la China. -- Boadilla del Monte : SM , 2005
 Janisch, Heinz: Cuando Ana tiene miedo. Zaragoza : Edelvives, 2002
 Lalana, Fernando y Monreal, Violeta: El malvado sacamuelas : las historias de Ramón Cagón contadas por su prima Renata Jabata. -- Madrid : Bruño, 2006
 Lalana: Ferocísimos perros
 Lalana: Monstruos nocturnos
 Lalana: Oscurísima oscuridad
 Lamblin, Christian: Julio tiene miedo a la oscuridad. Zaragoza : Edelvives, 2001
 López Suárez, Sergio: ¡Huákala! a los miedos. Madrid : Alfaguara, 1999
 Lluch, Josep: Laura tiene miedo. Barcelona : La Galera, 2001
 Machado, Ana María: Algunos miedos. Madrid : Anaya, 2007
 Machado, Ana María: El domador de monstruos. Madrid : SM, 2002
 Mayer, Mercer: Una pesadilla en mi armario. Pontevedra : Kalandraka, 2001
 Monreal, Violeta: ¿De qué tienes miedo? León : Everest, 2001
 Moses, Brian: Tengo miedo. Zaragoza : Edelvives, 1994
 Rosarqué, Esperança: ¡Qué miedo! Barcelona : La Galera, 2001
 Rubio, Gabriela: El monstruo del miedo. Madrid : Alfaguara, 2006
 Stimson, James: Las trece en punto. Vigo : Faktoria K de Libros, 2007
 Velthuijs, Max: Sapo tiene miedo. Caracas : Ekaré, 1994
 Zentner, Jorge: Comemiedos. Barcelona : Destino, 2001

:-)))

Anónimo dijo...

No tengas miedo chiquitinx. Dios no existe y si existe, es un buen tío. Si no, de qué iba yo a conocerte, eh ??
Un besito....nos vemos :))


Tu Mili

Anónimo dijo...

A lo mejor, si leyera menos, si escribiera menos, si pensara menos, sería más feliz. NO CREO QUE TENGA NADA QUE VER UNA COSA CON LA OTRA. ERES INFELIZ, PUES ERES INFELIZ, LA DIFERENCIA ES SER UN INFELIZ A SECAS O UN TONTO INFELIZ.

Anónimo dijo...

Sigo diciendo que el que te insulta, te lee....majo, yo creo que el que tiene el problema eres tú, no danilo

Otro Feliz Infeliz y menos tonto que el que arriba escribe

Anónimo dijo...

Perdona, ¿quién ha insultado? Soy el de antes y te digo que lo que he dicho es que se eres infeliz, eres infeliz, lo de tonto es un añadido. Se puede ser infeliz a secas o tonto infeliz. El simple hecho de que tenga que explicar esto a alguien que parece saber leer y entender español demuestra que tu última frase puede muy bien no ser cierta. Majo...

Anónimo dijo...

Y no estoy yo para broncochats en los comentarios de los blogs, querido.

Danilo T. Brown dijo...

haya paz coño!!!!

DTB

Anónimo dijo...

Amen

Anónimo dijo...

No te olvides de Silent Hill.

GK

Danilo T. Brown dijo...

hostia tú, Silent Hill, de los mejores momentos que he pasado jamás con una videoconsola, y contigo además, no lo olvido, no, aparecerá en esta serie, qué momentos, tú y yo cagaditos de miedo jugando y mirando y escuchando y pegando respingos. Si pudiéramos volver a vivir aquellos días...