miércoles, 6 de mayo de 2009

diarios de la paroxetina 3

o cómo se escribe un puto poema.

Pues no lo sé, bueno, a lo mejor sí, porque he escrito unos cuantos, voy a intentar decir, aquí, ahora, cómo se escribe un poema. Lo primero es no querer escribir un poema, no pretender escribir un poema, no sentarse y decirse, venga, escribamos un poema, noooooooooooooooooooooooooo, eso es malo, caca, eso no, porque para escribir un poema hay que escribir lo que a uno le salga de la minga, así, tal cual, escribir sin pensar, mirar por el ojo del culo, o el ojo izquierdo de la vida, y soltarlo, medir o no medir lo que uno escribe, da igual, el poema es un juego, una forma de decirnos, de gritarnos, de mostrarnos, y también, a veces, de ligar, sobre todo en bibliotecas. Para escribir un poema hay que teclear rápido y darle a intro muchas veces, hay que haber leído, alguna vez, a Rubén Darío, tener en mente ese yo soy aquel que ayer no más decía, para escribir un poema hay que olvidarse de escribir bonito lo que hay que hacer es escribirnos a nosotros mismos, y pasárselo bien, y tomarse una cerveza en el bar, antes, durante, también después, un poema se escribe sin querer escribir un poema, se escribe en el metro, en la bañera, en el váter, el poema se escribe dándole patadas a una piedra, quemando el diccionario, rascándose la espalda y dándole a la niña de cenar. Para escribir un poema no hay que ser poeta, los poetas son borrachos o maricas, para escribir un poema hay que ser yo y tener muy claro que no sabemos escribir poemas, que sólo sabemos andar rápido para no perder el tranvía y coger lagartijas por la cola. El que diga, voy a escribir un poema, no escribirá una jodida mierda. Y el que pretenda entender lo que escribe, debería leer a Schopenhauer o a María Zambrano y no mirarme nunca a los ojos cuando me hable, en todo caso, que me mire a los pies descalzos, salvajes, como los de Rubén Darío, joder, y el verso azul y la canción profana.

3 comentarios:

Danilo T. Brown dijo...

escrito en la puta calle, con el culo contra las baldosas, menos mal que no hace frío. Otra cosa no, pero a escribir rápido sí que me estoy acostumbrando.

El literato morboso dijo...

Te voy a dar yo a ti poesía... Por cierto, se me ha ocurrido otra cosa: una "tensó en ditecto", a lo largo de un par de horas o así, 5 minutos para leer lo que el otro ha escrito y 15 para contestar, en total una entrada nueva cada 20 minutos más o menos. Lo anunciamos con tiempo suficiente y hasta podríamos tener cuatro gatos de público. ¿Eh, qué te parece? El problema sería encontrar esas 2 horas para coincidir...

Dudarazonable dijo...

Miiiaaaaouuuuuu :))
jajajaa