martes, 5 de mayo de 2009

diarios de la paroxetina 2

Resulta que de pronto puedo acceder a una wifi desde el sofá de mi piso de alquiler, así que me apresuro a escribir este post, esta entrada segunda en mis diarios de la paroxetina. Hoy me he regalado un momento. Cuando he salido de trabajar, he llegado a casa, me he puesto las chanclas, el bañador, he cogido la toalla, el móvil de empresa para hacer fotos, y me he ido a la playa. Como en verano. El agua, al principio, estaba fría de cojones, de hecho ha habido un momento, cuando me llegaba el agua por las rodillas que me he quedado paralizado, y me he dicho, joder, qué coño haces Manolo, qué necesidad tienes de bañarte si el agua está que pela? pero no me he hecho caso, tenía que sumergirme, renovarme, darme otra oportunidad, tenía que poner mi piel en contacto con el agua salada (y cuando salgo del mar, mi piel, sabe a sal). He pasado un rato tirándome contra las olas, nadando un poco, mi cuerpo se ha acostumbrado rápido a la temperatura glaciar y he recordado de pronto, mientras me tiraba de espaldas, un viaje que hice con Clotilde a Torrevieja, cuando éramos jóvenes, más jóvenes, y llegamos por la noche a Torrevieja y fuimos a una cala y nos bañamos en bolas y me tiré de espaldas contra el mar, como ahora, como hace un rato, y pensé, estoy vivo, vale la pena haber hecho este viaje aunque sólo sea para darse este baño y volver a Madrid otra vez. Eso he pensado esta tarde mientras me bañaba en el mar. Lo malo es que estaba solo, y me sentía muy solo. Cuando todavía estaba mojado me he hecho tres fotos para demostrarme a mí mismo que me he bañado, con dos cojones. Me he secado al aire. Luego en casa, me he desnudado, he puesto a Lori Meyers a toda hostia, he sacado una lata de cerveza sin alcohol (sin alcohol, mamá) de la nevera, he encendido la tele, he puesto la MTv, he abierto una bolsa de patatas fritas y me he tirado en el sofá. Y ahí estaba yo, en bolas, bebiendo cerveza, comiendo patatas fritas, viendo la MTv, escuchando Lori Meyers, con la piel con sabor a sal y arena en los pies y diciéndome a mí mismo este momento es para mí, me lo regalo, estoy vivo. Tener que decirme esto me da un poco de pena, pero dice mi psicoterapeuta que tengo que hacerlo. También dice que escriba lo que sueño, si me acuerdo. Hoy, anoche, soñé muchas cosas, pero no me apetecía escribirlas. Ahora estoy aquí, en calzoncillos, Lori Meyers sigue sonando y dentro de una hora emiten House. Hace tiempo que no veo ningún capítulo. 

5 comentarios:

peter dijo...

poca gente disfruta de esos pequeños momentos, se quedan mirando la playa e imaginandose en el mar. con eso les basta.
que panda de subnormales.

ahora tambien tendras que tomarte algo para el resfriado. a ver si se te van a poner las pupilas locas entre el frenadol y la paroxetina.

un ojo izquierdo con pupilas negras al cien por cien, deberia estar bien..

Anónimo dijo...

Enhorabuena :)
...en cuanto a la soledad, sabes qué pienso sobre los sentimientos.... a veces nos sentimos solos; "incontestable".... pero raras veces lo estamos :))
TQ

Besito

Mili

El literato morboso dijo...

Dicen de un tipo que se despertó una mañana acordándose que de aquella noche había soñado el argumento de la novela más increíble que se pudiera imaginar. Y aunque en ese momento no se acordaba de casi nada del sueño, su euforia se justificaba porque solía dormir con una libreta junto a la cama, precisamente para apuntar sus sueños si se despertaba en medio de la noche, de lo cual, el acto de apuntar algo en la libreta aquella noche, sí que se acordaba perfectamente. Pero cuando miró lo que había escrito, encontró lo siguiente: "Chico conoce a chica, se enamoran y son felices para siempre." Como argumento de partida está muy bien, pero de aquí a la novela más genial escrita nunca, le faltaría aún un gran trecho. ¿Tus sueños son así de geniales, Manolo? ¿Cuales son tus sueños? ¿Harás una serie de entradas sólo con tus sueños?

Anónimo dijo...

Peter sí, poca gente, panda de subnormales
;)

Mili, te quiero

Literato... qué gran idea, qué gran idea, pero es muy peligroso, si escribo mis sueños, en fin, a veces salen cosas raras, puede que haya gente que se ofenda, hoy, de hecho, me acordaba de muchas cosas, he soñado cosas muy muy raras, pero no me he acordado de escribirlas, sé que estaba en un gran centro comercial, había un chico guapo y gay, una chica guapa y hetero, la muerte del padre de un amigo, Maestro Victoria, C, un amigo, no sé, un montón de cosas raras, pero ya lo tengo muy desdibujado. C aparece en mi sueños de anoche y anteanoche. Los escribiré, lo que no sé es si los censuraré... ya veremos, que eres un morboso.

DTB

El literato morboso dijo...

Si como dices en el post, viste House ayer, deberías hacer como el paciente ese que tenía jodida no sé qué mierda de la inhibición cerebral y que le hacía ser aún más descarnado y veraz que el propio House. Pues así, así tendrías que escribir tus sueños. Jejeje...