miércoles, 9 de septiembre de 2009

i-Phone

Quiero comprarme un i-phone, es posible creer, despertar, escuchar música, tener ganas de repente de tomar el sol. El contexto, el marco, la enumeración de los objetos: sentado en un sillón, aire acondicionado, café con leche, donettes, tostadas, banda sonora de el cartero de Neruda, descalzo, sin duchar, siendo feliz. Y qué más. Uno, yo, presente, servidor o servidora, anoche viendo las estrellas hasta las 3, las veo, las conozco, después de tantos años, Rigel, Aldebarán, Sirio, Vega, soy tan pequeño, me siento tan dichoso, podría morir en este preciso instante fulminado por una visión llena de hidrógeno, soy un espejo de lo que me rodea, no soy nada. NADA. Inservible, habrá que disfrutar de nuestro absurdo, de nuestra máscara, de, como dice Antonio sabio y muy querido, de este trocito de tiempo que nos ha tocado vivir, el tiempo y nuestros recuerdos que posicionamos sobre el aparador o la mesa camilla y vemos, miramos, enumeramos, decimos te acuerdas de, hubo un tiempo que, y parece mentira, habrase visto, yo sé quien eres, te vi, te deseé, te quise, cómo no querer, no desear, no ver esos dos ojos dos esos dos grandes redondos perfectos y verdes ojos dos esos dos ay cómo me duele ojos. No. La vida de nadie que soy yo, la nada que me llena y me destroza el hígado, es, cómo decirlo, a ver, tal vez pudiera resumirse en: TENGO ESPERANZA.

Hoy, esta mañana, estoy cargado de esperanza, esta tarde voy a dar una charla sobre poesía, cosas pequeñas, infraordinarias, y me la toca si nadie viene, yo quiero comunicar mi verdad, lo que me hace enseñar los dientes cuando me río como un hombre loco y vengativo pero feliz, un señor que escribe versos y que busca y que se ha enamorado tantas veces de sí mismo mirándose a un espejo por la calle e intercambiado teléfonos y correos y apretones de manos y maneras de tocar un antebrazo disimuladamente en medio de una conversación. Ah, la vida, el dolor, el movimiento, ah el teatro, ah la pesadilla o el tormento y unas chanclas nuevas para caminar kilómetros.

Parte 2

Sigo escribiendo, me dejo de retóricas o de decir lo que quiero decir sin decirlo del todo y que se entienda, pero me sale así, señores, pero me sale así, señoras, ¿quién me lee? ¿para quién escribo esto hoy? Sé de dos o tres personas fijas, así que es suficiente, esto es como un mail a mis amigos, sólo que aquí puede meter sus narices todo el mundo, y no es que sea malo, todo lo contrario, mi fondo es vuestro fondo, justo ahora empieza otro CD Cúmbala Canalla o algo así, regalo de 32 cumpleaños y maravilla gitana y saltimbanqui, gracias Tere. Qué sería de mí sin la gente que me quiere y que no sé por qué me quiere, de verdad, por qué me llamáis, qué veis en mí, de dónde sale esa luz, soy una sombra, me siento sombra, esa parte de la arena oscura donde Arturo se tumba y mira el mar, vosotros sois el amarillo, la arena blanca, caliente, la luz del sol, yo soy ese trocito marrón oscuro, ese círculo de arena fría que necesita una sombrilla de Carrefour para existir a 3 metros del agua. Arturo, me acuerdo mucho de ti. Miguel, me acuerdo mucho de ti. Maxi, me acuerdo mucho de ti. David, me acuerdo mucho de ti. Nacho, me acuerdo mucho de ti. Isabel, me acuerdo mucho de ti. Emilio, me acuerdo mucho de ti. Me acuerdo de mucha gente que no vive aquí, cerca del mar, me acuerdo de mucha gente que vive aquí, cerca del mar. Vosotros me salváis, cabrones, vosotros alimentáis mis capilares, mis sistemas, aparatos, dais consistencia a mi estructura ósea, me ofrecéis la verticalidad que necesito. Hijos de puta. Es la una de la tarde, Manuel del Barrio dejará de escribir en este preciso momento para seguir viviendo. Nos vemos. Cabrones.

viernes, 4 de septiembre de 2009

sos un boludo

Juan Gelman Juan Cedrón Ganas otra vez de escribir y claro tac tac después de ver a Darío Grandineti en Despabílate amor y el tiempo y el amor ah el amor y los corazones dormidos y las canciones de entonces y los bailes y las primeras novias y los polvos contra el frigorífico sin que nos oiga la abuela desde el salón viendo cambiar el mundo en la pantalla y bebiendo su café con leche y con galletas.

Ganas de escribir ayer cumplí 32 años y fue un gran día en 32 años de vida y de ahoras y presentes y exámenes aquí play extras escenas otros títulos Despabílate amor y tanto libro en las estanterías para enriquecer el aire y el aquí ahora presente en estas sábanas a los pies de una persona con el pelo rizado y las tetas algo flojas que me abraza con los mismos brazos de un mismo cuerpo que nunca se repite exactamente e incapaz de levantarse a las 6 de la mañana y calzarse las deportivas y correr 20 minutos para no morir tan joven y tan aquí presente ahora tan con ganas de escribir su tercer libro.

Los folios y mi mundo los fines de semana como un adolescente follador y sin condones y la repetición de las repeticiones de las cosas repetidas en una sucesión de sucesiones de hoy ayer mañana antes de ayer o es que no te acuerdas pero entonces y escuchar música acordes maderas y metales y el aire entrando en el fuelle y saliendo vibrante de un acordeón y cuántas veces alguien se habrá tragado sin amor todo mi semen y dúmbala canalla joder y dúmbala canalla menudo desayuno porque la vida es lo único que no deja nunca de vivir.

Ganas de escribir y de orinar y de ponerme una pomada en el ojete y 2 litros de agua y excipientes necesarios para que la vida absorba y que penetre en el espacio en la cavidad hostil y en el hueco entre los dientes donde se nos queda a veces atrapado un hilillo de carne después de comer un buen filete o una hamburguesa o empanadillas de carne sentados a la mesa de plástico blanco de la terraza y otra caña camarero la vida aquí ahora presente sentado con la espalda bien erguida y un corazón que lleva 32 años latiendo.

domingo, 30 de agosto de 2009

fin de semana adolescente

escribo sólo para dar señales de vida, no para contar nada. me estoy recuperando ahora mismo de un viernes y un sábado de infarto, de lo que podemos decir ha sido el mejor fin de semana desde que estoy en alicante, si esto lo hubiera tenido sólo muy de vez en cuando, no habría quien me moviera de esta ciudad. acostarme después de que amanezca dos días seguidos a mi edad no es fácil, ahora tengo hambre. mañana, tal vez pasado, narraré mis aventuras y desventuras junto a Pichu y David, correr en bolas por la urbanización a las 6:30 de la mañana sólo es una mínima parte de todo lo que hicimos. ahora voy a tumbarme.

jueves, 20 de agosto de 2009

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este título es como un orgasmo. hace tiempo que no escribo aquí y ya me siento culpable, no debería dejar pasar tanto tiempo. he descubierto algunos blogs que me gustan mucho, no los enlazo todavía en el ojo izquierdo porque no me da la gana, pero lo haré. estos días en los que no escribo en el ojo, estoy disfrutando mucho, tengo otro poema a medias, y estoy finiquitando lo que podría ser mi segundo libro, que se publique o no ya no depende de mí. cuando estoy en el trabajo procuro ser serio y responsable, pero sin pasarse, que estamos en agosto, joder. echo de menos tener buenas conversaciones literario-artísticas con algunos amigos. me estoy dejando el pelo largo. el poema que estoy escribiendo se titula"instrucciones para contar las estrellas montando en bicicleta a toda velocidad", este título se lo he plagiado a Maiakovski, bueno, no es un plagio exactamente, y el contenido del poema, que en principio iba de una cosa, está degenerando en otra que parece tendrá que ver con el desconocimiento como forma de conocimiento poético. o no. ya se verá.

martes, 18 de agosto de 2009

panda de maricas

desde los bajos fondos alicantinos os digo, hermanos,

sábado, 15 de agosto de 2009

viajar es muy difícil

“Imagínense que son escritores y viven en una ciudad en guerra, Varsovia, Sarajevo… ¿qué harían? ¿cuál sería su comportamiento? ¿Seguirían escribiendo como si tal cosa?” Jamás pensé que leería a Nuria Amat, quién cojones es esta tía, pero lo que nos pasa a los libreros, ¿yo soy librero? Lo que nos sucede, ocurre, acontece a los que trabajamos vendiendo libros, colocándolos por orden alfabético, por materias, tamaños, colores, por editorial, lo que nos sorprende a veces, un título, la foto de la portada, algo, y yo encuentro, resulta que un día, en la sección de estudios literarios un libro titulado VIAJAR ES MUY DIFÍCIL, me gusta el título, ja, yo no viajo mucho, tengo mis razones, es difícil, claro, así que me compro el libro. Esto ocurriría en abril, o mayo de este año. Hoy, esta tarde, tirado en la cama, aburrido, no sabía muy bien qué leer, me he asomado a la estantería del salón, he cogido a Cortázar, a Kerouac y el libro Viajar es muy difícil, de Nuria Amat, editado por Bruguera. Pues nada, al final he pasado de Kerouac y Cortázar y he empezado como quien no quiere la cosa el libro de Nuria, lo he leído sin querer, quiero decir que cuando me he dado cuenta, a la 1 de la madrugada, ya lo había terminado. Entre tanto, además, he visto el partido de la selección española de baloncesto, casi pierdo en otro partido de baloncesto contra mi sobrino en la play3, he escrito en la tensó morbosa, he escrito un poema o más bien lo he terminado de escribir puesto que lo empecé ayer, y más cosas que podríamos sintetizar con un etc. Pero a lo que voy, que Viajar es muy difícil de Nuria Amat es un libro de escritores, para escritores, es un libro para el sr. Kander, también para el Literato Morboso, en especial las 200 primeras páginas, las 30 siguientes puede que también, pero algo menos. Amat escribe sobre ciudades literarias, sobre tranvías, escribe sobre Kavafis, Joyce, Svevo, Navokov, Ana Frank, Pessoa, Paul Bowles, Borges, Gombrowicz, nos habla de Praga, de Trieste, de Alejandría, “yo creo que no tengo vida personal o vida interior. Siempre he dicho que no soy una persona, no tengo opiniones ni reacciones. Vivo y veo. Soy una máquina”. Habla de los amigos literarios, todos los escritores necesitan amigos escritores y necesitan permanecer inmóviles como un muerto para escribir y sótanos oscuros o cafés, necesitan ser funcionarios, algunos, no casarse, no follar, escribir es una guerra contra el mundo. Mañana tendré sueño, pero qué contento me voy a la cama. Bebo agua. Escucho a Ben Harper. Miro mis pies descalzos y el dibujo de mi camiseta verde. Mi madre entra en mi dormitorio a coger no sé qué cosa, dice algo, separo el auricular de mi oído derecho, ¿qué? qué si todavía estás despierto. Evidentemente sí, mamá. Sé que lo que escribo no vale una puta mierda, pero cómo dejar de escribir, ya lo dijo Kafka, un escritor que no escribe es un monstruo.

viernes, 14 de agosto de 2009

pues no

Pues no he escrito lo que dije que escribiría, no me ha dado la gana, bueno, mentira, lo tengo escrito en el otro portátil. Ahora estoy liado con lo que estamos haciendo en la tensó morbosa, y con mis lecturas, estoy leyendo una biografía de uno de los más grandes falsificadores de obras de arte de la historia, así como otras cuantas novelas, libros de viajes, ensayos, etc. He colgado otro poema en el ojo izquierdo, el final no me termina de convencer, pero bueno, se aceptan sugerencias, jaja, como yo no soy como Miguel ni como Arturo, lo cuelgo así y ya luego, si eso, iré haciendo variaciones (pero no como lo de la camarera, tranquilidad). Ale, me voy que mi sobrino me está esperando para jugar a la play3 (pobre, últimamente le pego unas palizas...). 

Ah, os dejo una foto de la casa a la que se refiere el poema, que es donde he pasado algunos días de vacaciones. Otra cosa, la chica de recepción no se llamaba Carmen, realmente no me acuerdo de su nombre, y no era una chica, eran dos, una por la mañana y otra por la tarde, y luego, a la hora del desayuno había una tercera, eso sin contar con la señora que limpiaba mi habitación... total, todo un hotel con 4 mujeres y 1 jardinero... Esto de no tener internet en casa es una putada, no puedo actualizar el ojo derecho tanto como me gustaría, con este puto calor, salir a la calle es desagradable, prefiero estar en mi dormitorio con el aire acondicionado y viendo Sexo en Nueva York.